La esclavitud del rencor y el odio.
Hay dos grandes fuentes de corrupción en esta vida: La corrupción del poder, que es muy común, y la más sutil, la corrupción del sufrimiento..
Aún personas que no sufren, si ven sufrir a alguien, piensan: "Bueno tiene derecho a desquitarse". Y tenemos que luchar contra nuestro deseo de venganza, porque mientras no lo superemos somos esclavos de la historia.
Puedo comprender momentos de odio, pero no el odio eterno, sobre todo después del agravio.
No creo que sea posible llegar a ser un individuo en el verdadeo y clásico sentido de la palabra, sin antes haberse liberado de odios colectivos; del odio a cosas que ya no existen. Estos odios nos encadenan al pasado, de manera que ya no somos libres para vivir plenamente el presente.
Sin amor no se puede existir. Y con el odio colgando, vivir se vuelve extrañamente denso.



